Para construir una campana es necesaria la consecución de diversos moldes que, gráficamente, se podrían representar como un sombrero dentro de otro.

El proceso se inicia con la fabricación del núcleo del molde macho -muelle o ánima- con materiales cerámicos que darán lugar a la vasija vacía de la campana.
A continuación se modela una falsa campana -camisa- con un grueso de barro y cera que determinará el grueso de la campana real. Seguidamente se elabora el tercer molde: la capa, el negativo de la forma externa, donde se introducirá la colada de bronce a una temperatura de 1.200 ºC.
 
Finalmente, una vez enfriada, se pule y se afina y ya está a punto para tocar.